viernes, abril 22, 2016

Elejía a Joaquín Niemann

Joaquín era un niño de seis años, murió en un accidente el domingo por la tarde. Había estado jugando con su padre y sus hermanos, se quedó solo diez minutos, y su vida se apagó. Su padre, Claudio Niemann, en su funeral expresó penosamente "Joaquín era el corazón de nuestra familia". Lo sobreviven cuatro hermanos, su madre y su padre.

La muerte, sorprende a cualquiera, dónde quiere, cuándo quiere y cómo quiere. Dejándonos sin una explicación lógica, solo con la esperanza de volver a encontrar a nuestros seres queridos algún día. Para los que creen en la vida eterna éste es solo un momento de tribulación que ya pasará, un dolor que sirve para purificar el alma de los que quedan en la vida. El plan de Dios en toda su extensión y profundidad.

Para los que no creen, éste será un momento doloroso que los acompañara toda la vida.

¿Qué nos une a los muertos y a ellos con nosotros?  Solo el amor. El amor que se nutre de la verdad, la sustancia del ser, que trasciende nuestra peregrina existencia. El lazo que une nuestros corazones hasta que nadie nos recuerde, y nos disolvamos en el viento del tiempo.

La muerte de Joaquín nos duele a todos. Yo fui profesor de su padre, en el Patrocinio de San José, cuando éste era apenas un muchacho. Lo conozco, sé cuánto ama a su familia, sé cuán feliz es cuando va de excursión o de campamento con sus hijos, sé que que es feliz en su iglesia, sé que está bien en su trabajo, sé, que por sobre todo, ama a su mujer. Es un árbol que da cobijo a muchos, que ahora tendrá un ángel en el cielo, una luz en el desierto, que lo ayudará en los momentos difíciles a encontrar el rumbo.

La felicidad no es permanente, hay que intencionarla. La tristeza tampoco es imperecedera, se transmuta en otras emociones. Así, la vida  es cambio y permanencia. La familia de Claudio recién comienza el duelo, piden de sus amigos que no los dejen solos, necesitan beber de la amistad, como de otra fuente de amor.

También pido a los muchachos que crecieron juntos con Claudio, los patrocinianos, con los cuales celebramos hace un tiempo,  veinte años desde que salieron del colegio, que sé que siempre están presentes en el chat, con sus chanzas y quehaceres, que por este tiempo al menos, sean un soporte más para enfrentar este difícil momento.

Yo, por mi parte siempre he estado ahí para él y siempre lo estaré.



miércoles, junio 17, 2015

Cuando tenìa 50, hoy tengo 57 y sigue tocando el mismo disco.

Yo pisaré las calles nuevamente, cantaban Pablo Milanés y Víctor Manuel y nosotros nos emocionábamos hasta el llanto. Hoy han pasado ya 18 años desde el momento en que recuperamos la democracia para nuestro país. Y al escuchar la misma canción con los mismos cantantes ya no siento lo mismo. Y sin embargo, siento lo mismo, pero de otra manera. Esas canciones se fueron metiendo en nuestras almas y se convirtieron en la poesía cotidiana con la que nos enamoramos y criamos a nuestros hijos. Después de 20 años, esas ideas y sueños parecen que han envejecido y nosotros con ellos, hoy tenemos una historia de amor que contar o no la tenemos, el rostros de nuestras mujeres tiene arrugas y su vientre ya no es liso, como cuando nos conocimos y nuestro rostro descansaba en en esa almohada sueve y tersa. Hoy día están los hijos e hijas, el trabajo cotidiano, las enfermedades reales o imaginarias, y la revolución que nunca llegó. Lo que construimos fue una democracia con cambios progresivos, mas una democracia para todos, incluso para nuestros enemigos, es la democracia más humanista que he conocido y al mismo tiempo la democracia del Dios más vivo que siento.

Cuando vivíamos bajo la dictadura, era difícil pensar en la familia propia y en los hijos propios, era difícil pensar en un mañana sobre todo para los que luchábamos todos los días para que se acabara la opresión. Veinte años después, viendo a los políticos de la Concertación y el abuso de poder que cometen todos los días en contra de los ciudadanos, cualquiera pensaría que el general Pinochet tenía razón cuando hecho abajo esa "vieja democracia". Estos tipos no cuidan lo que nos costó tanto reconstruir, y tienen la patudez de apropiarse de algo que es de todos y todas.

Si alguien lee la historia oficial, podría pensar que el pueblo nada hizo durante los años más oscuros de la dictadura, que todos esperábamos que los líderes políticos de la Concertación los que nos abrieran los ojos y nos condujeran hacia la libertad. Lamentablemente, fue al revés, nosotros, el Pueblo, hicimos lo que teníamos que hacer en las parroquías, las poblaciones, en las universidades y finalmente en el mundo del trabajo. Fue el esfuerzo de muchos lo que obligó a estos jerarcas a dejar de lado sus rencillas personales y a establecer las bases para una coalición que diera gobernabilidad al país.

Todos teníamos claro que no queríamos una dictadura, a estas alturas creo que la gente de la derecha tampoco la quería, pero qué era lo que todos querían: ¿una democracia? o ¿una revolución?

Unos queríamos una democracia y otros una revolución. Éramos más los que queríamos democracia y muchísimos menos los que querían una revolución. En mi caso a los veinte quería una revolución, después de que renuncié al Mapu, el Partido de los Trabajadores, rápidamente me incliné por la democracia. La revolución proletaria es para los proletarios y su partido elegido y no para el resto de la humanidad y yo soy parte de esa lesa humanidad. Lamento haber confundido a alguna amante o algún amigo que pensó que yo podría ser un verdadero revolucionario. No lo soy y nunca lo seré, soy un hombre y un ser humano y eso es lo que he querido ser en la vida, compartir el aire que respiro con todo aquel que como yo lo necesita para vivir, me gusta vivir y dejar vivir.

Me sublevo frente a la injusticia, no porque sea un revolucionario, sino porque soy una persona y veo en los otros una parte de mí, un pedazo para cuidar o para sanar, para querer o para odiar. Mas la humanidad me enseña que nadie es dueño de toda la verdad y que el amor es el mejor criterio para medir a los hombres y mujeres que pueblan nuestra vida.

Digo esto en los momentos en que la Concertación cumplirá 19 años en el poder, años en que nos han enseñado lo bueno de los sueños y lo poderoso y difícil de dominar que es el poder. La Concertación pacificó el país, nos dio estabilidad social y personal, dibujó un país normal para nosotros y mientras esto ocurría con el beneplácito de la mayoría de los ciudadanos, los dueños de los partidos políticos, sus amantes, sus secuaces y sus hijos se iban apropiando del Estado, de la organización que es de todos nosotros, el patrimonio de las familias de Chile, muchos han comenzado a creer que las dependencias del Estado son patrimonio de sus familias y su partido político.

Por eso, en estos tiempos es difícil recordar quiénes somos, por qué luchamos... porque un cáncer innombrable se apoderó de nuestras historias de lucha y de dolor, de reivindicaciones y de sueños, haciéndole creer a todo el mundo que sin ellos y ellas la democracia no existiría y nosotros seríamos unos parias en manos de una dictadura atroz. Se olvidan que ellos y ellas están para servir a los ciudadanos y las familias que somos nosotros, ellos son nuestros servidores y no los amos, hace 200 años que hicimos una revolución para separarnos de España y formar un República, una pequeña pero hermosa República, un lugar para los valientes y sus familias, un lugar para los cobardes y sus familias, un hogar para todos: europeos, asiáticos, americanos o africanos, esta es una tierra para acoger a todos, y ustedes señores y señoras no tienen el derecho a apropiarse de esta tierra prometida.

Hoy este país necesita que todos sus hijas e hijas nos sintamos orgullosos de lo que hemos construido, necesitamos sentirnos como una gran familia de nuevo, con hijos con personalidades y carácteres diversos, con padres y madres que aman a sus muchachas y muchachas por ser lo que son y no porque reciben medallas o premios, o porque son brillantes... porque por cada medalla recibida hay cien que no la reciben, por cada ser brillante hay mil que son opacos, por cada reina de belleza, hay millones de no-reinas... y ese no es la tierra que queremos. O hay amor para todos o no hay amor para ninguno.


martes, mayo 26, 2015

Oración por Rodrigo Avilés Bravo: herido por carabineros el 21 de mayo.

Oración por Rodrigo y Félix


Vicente Parrini Roses

Hace un par de años, jugando una pichanga, en ese entonces un rito ineludible de todos los miércoles a las 9 de la noche en una cancha de El Aguilucho con Holanda, mi amigo Félix Avilés sufrió una lesión que lo obligó a salir del juego y, según supimos con tristeza después, dada la gravedad del accidente, a colgar los botines para siempre. Creo que todos lamentamos su ausencia y también la de su hijo Rodrigo que se sumaba a veces a los partidos. Mientras jugamos juntos pude disfrutar de su buen humor y también de su calidad humana. En varias ocasiones, cuando por frío o lluvia no pude llegar hasta la cancha en bicicleta, Félix me ofreció encaminarme en su auto. Al final terminaba llevándome hasta el barrio Brasil para después devolverse hasta Ñuñoa. Un pique considerable, que yo trataba de reducirlo, diciéndole que me dejara en algún paradero para tomar el Transantiago, pero que él insistía en recorrer completo, para cumplir con su deseo de dejar al amigo Parrini en la puerta de su departamento. En un par de oportunidades lo acompañó Rodrigo. En el trayecto me contó que estudiaba letras y se refirió a su amor por la literatura, a sus compromisos y a sus proyectos sencillos (tan sencillos y buenos como el corazón del padre y del hijo).

Hoy me encaminé cojeando como veterano de guerra (me lesioné un menisco en otra pichanga, ahora de los viernes, porque me resisto a dejar las pistas como lo tuvo que hacer Félix) hasta la iglesia de los Capuchinos en Cumming con Catedral, a unas cuadras de mi refugio. Me encontré por casualidad con que se estaba celebrando la misa del Pentecostés. La iglesia estaba atiborrada de gente del barrio, de inmigrantes, de ancianos, de gente modesta que cantaba los himnos con entusiasmo y veneración. Sentado en una de sus sólidas bancas de madera, oré por mi madre que fue velada allí el 15 de agosto pasado y a quien extraño demasiado. También oré por Félix y por Rodrigo. Pedí por la recuperación del hijo y porque la serena firmeza del padre se mantenga durante la vigilia. Me puse en su lugar y me recorrió un escalofrío. Me dio pena, mucha pena, una tristeza pavorosa de que tengamos que volver a revivir estos dolores. Quise escribir estas palabras para que Rodrigo y Félix sepan que estoy junto a ellos y anunciarles que ya nos reuniremos de nuevo en la esquina de algún barrio a jugar a la pelota como cuando éramos niños.


miércoles, septiembre 24, 2014

Acerca del Proyecto: "Reconstrucción del mundo" por Julio César Ibarra


Pequeña historia de un reencuentro
 (publicado en Ciberokupa, en 2001)

Un día, comenzamos a soñar con reunir a compañeros y compañeras con los cuales habíamos compartido experiencias y sueños colectivos en el pasado. Lo hicimos, y nuestra primera forma de reencontrarnos giró en torno a la valoración de las experiencias significativas de cada quien, tanto las que evocaban vivencias pasadas como las que referían a experiencias vividas en este nuevo tiempo.

Una vez que iniciamos ese camino, nos reconectamos por un lado con una historia colectiva de la que cada quien fue y es un fragmento. Al contar cada uno su historia personal, mostrando a otros un relato en el cual hemos seleccionado lo mejor y más sentido de nuestra vida, nos hemos llenado de emociones, que en algunos casos habían quedado en nosotros como el agua estancada, pero también advertimos que esos elementos del pasado no se perdieron sino que se transformaron en otra cosa.

La realidad que hemos vivido estos últimos años nos ha enfrentado a desafíos nuevos para los cuales hemos tenido que construir respuestas conceptuales y estrategias nuevas.

Quizás una de las cosas más complejas ha sido la revisión de nuestras ideas, o más bien, de los marcos cerrados en que ellas habitaban. Esos marcos, ideologías de distintos tipos, han ido perdiendo la certeza absoluta que tenían en otros tiempos y ya no nos ofrecen verdades y recetas de cómo el mundo es y tiene que ser. Por ello es que cada uno de nosotros se ha visto en la necesidad de buscar desde su propia experiencia y sentir las respuestas que en el caso anterior estaban dadas por una cosmología ideológica.
Reconocer esto último, ha representado un acto de valentía, pero también un acto político de innegables consecuencias.

Así, nuestras emociones se han hecho con los años más profundas, más complejas y al mismo tiempo más simples y sencillas y hablan de la germinación en nosotros de una visión del mundo que se caracteriza por poner el cuerpo como centro articulador de lo real, un cuerpo se inserta en un contexto y que es sostenido anímicamente por una historia personal. Esto nos permitió reconocer que nuestros fragmentos de historicidad contienen una riqueza singular: la existencia de una capacidad social y política que en gran parte ahora esta en desuso, pero que contiene una fuerza, un sentido, el proyecto de un otro mundo.

Así, en la historia de las ideas relatadas por los compañeros, aparecen los pensamientos de raíces diversas: cristiano, judía, masón, socialista, marxista, crítico racionalista y otros que son más difíciles de clasificar en grandes categorías. Poner en juego estas diversas matrices -sin negarlas ni suponerlas- ha sido importante, pues nos advertía de la imposibilidad de llegar a un acuerdo dictado por la razón de los conceptos o la lógica de las ideologías. Sin embargo, a partir del relato vivencial de cada uno sabíamos que teníamos posibilidades de definir acciones comunes con un sentido estratégico que nos englobara a todos. En base a la fuerza de este reconocimiento optamos por definir una plataforma común que nos permitiera experimentar con la realidad para que desde ésta y de lo que nos suceda a nosotros armáramos un camino.

Para experimentar con la realidad social -y con nuestras propias fuerzas- nos hemos hecho preguntas, entre ellas ¿a quiénes les puede interesar nuestras historias personales y colectivas? ¿cómo ven las personas, y sobre todo los jóvenes de hoy, el proceso social y político que se vive en nuestro país? ¿cómo representan en sus mentes esta nueva realidad social que vivimos y sufrimos? ¿qué valoran de sus vidas y de la vida de los otros?

Luego de largas reflexiones acerca de con quiénes trabajar y relacionarse, las primeras respuestas estuvieron orientadas hacia las nuevas generaciones, a los jóvenes. ¿Por qué hacia ellos particularmente? porque pensamos que gran parte de las generaciones adultas están desesperanzadas y han aceptado la actual realidad como algo estático, incambiable, porque falta en ellos la fuerza personal para replantearse la vida y comenzar de nuevo. Esto es así en el mundo político y sindical, en el mundo de las profesiones liberales y de los oficios, en el mundo de la educación, y en el seno de las familias chilenas.

Aparentemente, las grandes preocupaciones de la gente pasa por la obtención y manutención de trabajos bien remunerados -aunque para ello tengan que aceptar las exigentes condiciones de la propuesta económica neo liberal- lo cual es atendible, ya que sin un trabajo con estas características las posibilidades de tener seguridad social: salud, educación y pensiones son escasas. A pesar de esto la inseguridad y los cambios vertiginosos se han instalado en la vida de los ciudadanos, lo que ha afectado el ánimo de la gente y las ha llevado a preocuparse -casi exclusivamente- de sus proyectos personales en desmedro de la construcción de ciudadanía y de espacios democráticos.

Muchos jóvenes, en cambio, experimentan el abandono de las generaciones que los preceden. En muchos casos, sus padres y madres están más preocupados de trabajar para el sistema que de entregar tiempo para construir relaciones de afecto profundas. Por otra parte, muchos adultos se refugian en el trabajo para no tener que responder las preguntas de sus hijos e hijas, porque habitualmente ellas apuntan a cosas esenciales de la vida: Papá ¿por qué hay tanta desigualdad social? ¿por qué reclamas tanto en la casa y todo eso no se lo dices a tus jefes en el trabajo? ¿por qué hay tanta delincuencia? ¿qué es la felicidad? ¿qué es el amor? ¿por qué tú y mi mamá trabajan tanto? ¿para qué?

Quizás estas preguntas sin respuestas, los estén llevando a desconfiar cada vez más del mundo de los adultos -especialmente del mundo político- Cada vez más los jóvenes cuestionan el principio de autoridad, en todas partes: en el hogar, en las escuelas y en las universidades, aunque un número importante de ellos se dejan seducir por el proyecto cultural de los poderosos grupos que controlan nuestra sociedad. A pesar de esto, se están preguntando si esta es la vida que quieren vivir cuando a su vez estén físicamente maduros para vivir la adultez.

Es por estas razones que pensamos que es necesario hacer germinar un nuevo tipo de formación para los jóvenes. Concretamente, pensamos en escuelas, espacios en donde podamos reflexionar acerca de las preguntas esenciales de la vida. Escuelas en donde recuperemos la capacidad de filosofar, de reflexionar desde nuestros cuerpos acerca de qué es la realidad y cómo la representamos y la construimos en nosotros mismos. En cierto sentido, este propósito va en una dirección distinta a la actual reforma educativa que se vive en el país, ya que ésta se orienta fundamentalmente a desarrollar competencias para la vida, entendidas como la manera de desarrollar en los educandos las capacidades para insertarse en una sociedad productiva, como ciudadanos activos, pero en donde el Estado y el capital determinan el tipo de currículo y establecen las condiciones laborales y valóricas, sin la participación de la gente que asume y vive las consecuencias del modelo económico y social impuesto.

Nuestra intención es aportar una visión del ser humano que puede, si quiere, enfrentar críticamente la maquinaria estatal y los designios Del capital, crearse los espacios para desarrollar una vida rica en espiritualidad, creación y afectos, desatar una fuerza social y política con alto grado de autonomía e inventar formas de autogestión, incluso económica, entre otras cosas.
Para ello, necesitamos plantearnos audazmente, sobre todo ante nuestros compañeros.

Tiempo para la construcción de nuestros sueños

Una de los principales mitos -generados desde el sistema liberal- es que "el tiempo es oro", nosotros sabemos que el tiempo es un constructo humano y lo que le proponemos a nuestros compañeros es que "es necesario entregar tiempo para la construcción de nuestros sueños". Es por ello que decidimos convocar a profesionales, artesanos, artistas, obreros, en definitiva a personas que quieran aportar algo, no importa cual sea su oficio, a realizar un trabajo social en el cual puedan implementar aquellas iniciativas que en sus respectivas instituciones o trabajos no pueden realizar. Muchos de nosotros trabajamos en el contexto de la oferta y la demanda, en donde lo que hacemos -aunque lo hagamos muy bien y los productos sean los mejores- pertenece al demandante, somos meros funcionarios y tenemos muy poca ingerencia personal sobre el impacto social que ello genera. Muchas veces, sobre todo en el mundo de las ciencias sociales, establecemos relaciones con las personas y las organizaciones que no podemos continuar porque los proyectos están limitados -por efectos de su financiamiento- a un tiempo determinado.

Es así como el mercado y los demandantes, se apropian del espíritu de nuestro trabajo. No somos dueños de lo que hacemos porque trabajamos para los burócratas, que a su vez responden a los lineamientos de las políticas globales acordadas por el gobierno y el capital.

Pensamos que la única forma que tenemos de apropiarnos de lo que hacemos y que esto se transforme en una acumulación social y política, en manos de comunidades de personas organizadas por un sentido colectivo, es que inventemos otros espacios en donde el trabajo sea concebido como un acto de creación, un acto ético y político.

Esta forma de trabajo la concebimos en directa relación con las personas que viven y trabajan insertos en la base de la sociedad, allí en donde están los trabajadores, los pobladores, los niños y niñas de la calle. Pensamos que en la medida, que utilicemos los conocimientos que nos entrega nuestra propia reflexión acerca de la ciencia, la tecnología y el conocimiento epistemológico para conectarnos con la vida de las personas que no tienen los recursos para contratar nuestros servicios, o no están insertas en alguno de los espacios que el Estado a generado para la participación social, construiremos un conocimiento sobre nosotros mismos y generaremos una fuerza social y cultural que nos permitirá convertirnos en sujetos históricos, dueños de nuestra vida y destino.

A la conquista del mundo

Otro desafío importante, que comienza a tomar fuerza entre nosotros dice relación con la trascendencia de nuestra realidad nacional, con ir más allá de nuestras fronteras a conquistar amigos y amigas en el mundo.

Hasta ahora, el financiamiento de los proyectos sociales en el país ha estado vinculado al Estado o a la empresa privada. En los tiempos de la dictadura, estos eran financiados por fundaciones o agencias internacionales que invertían recursos para que en Chile sobrevivieran las instancias o los enclaves democráticos, que posteriormente serían los que producirían los intelectuales y los burócratas que se hicieron cargo de la transición democrática. La situación actual ha variado sustantivamente.

Los gobiernos de la concertación han hecho una alianza estratégica con la mayoría de las organizaciones no gubernamentales (ONG), y con ello el pensamiento crítico se ha moderado en detrimento de la construcción de una fuerza social y política autónoma de los partidos políticos y del sistema económico. Es así como actualmente las ONG proveen habitualmente de técnicos y tecnócratas al gobierno para diseñar, implementar y evaluar "sus" políticas sociales.

Por otra parte, el gobierno de Chile, como todos los gobiernos de la región, ha iniciado un complejo sistema de acuerdos y relaciones políticas y comerciales con los países desarrollados y de la región que determinan la política interna. Sabemos que muchos de los indicadores de desarrollo son elaborados por los bancos internacionales, que ejercen un poder y un control incuestionable sobre la política económica oficial.

Los centros académicos y las universidades también se han adaptado mayoritariamente a este nuevo contexto. Para ellos y ellas vincularse a las políticas del Estado significa recursos y financiamiento para cumplir con sus fines. Debido a ello es que los académicos e investigadores -que representan la masa crítica del país- han optado por refugiarse en ghettos, pequeñas universidades, desde donde obtienen algún financiamiento para publicar sus trabajos y difundir su pensamiento. Este último adquiere el carácter de un pensamiento independiente, pero muchas veces sin un impacto social, especialmente porque sus reflexiones no son convertidas en práctica social, en acciones políticas.

La izquierda extraconcertacionista, por su parte, no ha sido capaz de desarrollar un pensamiento alternativo al modelo socialista demócrata-demócrata cristiano. Hay un vacío entre la reflexión política y las acciones emprendidas por grupos autónomos desde la base social.

Pero lo que nos interesa aquí es relevar el hecho de que el modelo vigente se nutre de intelectuales, técnicos y burócratas que se han formado -por lo menos los más importantes- en Europa o los Estados Unidos. En el caso de los que se han formado en el país, estos lo han hecho siguiendo los modelos oficiales para el sistema occidental. De esta manera, el sistema ideológico es controlado por los partidos políticos, la banca o el capital (el cual posee la propiedad de la mayoría de los medios de comunicación y de las editoriales del país).

Pareciera entonces que el sistema ideológico es inviolable. Pero hemos descubierto que esto no es así. Si el principio de que el trabajo es un acto creativo, ético y político funciona para nosotros también debe funcionar para otros hombres y mujeres en otras partes Del mundo. Sabemos que en Europa hay intelectuales y personas de todos los oficios que cuestionan su "maravilloso" sistema, incluso a nivel político se habla del "tercer sector", fenómeno que sería muy interesante de conocer en su extensión y profundidad, pero para esto necesitamos contactarnos con personas e instituciones no oficiales, que al igual que nosotros se están levantando experiencias sociales y políticas alternativas a la política oficial de sus respectivos Estados.

Parece imperativo, hoy día, buscar amigos y amigas en el mundo. Gente con la cual poder conversar y compartir experiencias, personas que han estado de una y otra manera vinculadas a nuestra historia. El Internet ha sido un instrumento clave para este descubrimiento, experiencias como las del movimiento zapatista en México, o la de los OKUPA en Europa, o la misma experiencia de los haker que han liberado innumerables documentos e investigaciones científicas secretas que han representado millones de pérdida para los laboratorios multinacionales en beneficio de la humanidad, son algunos de los ejemplos que podemos señalar.

Pero el Internet es sólo un instrumento, los espacios comunes y la conversación cara a cara es lo fundamental. Es de este modo como podremos construir un nuevo tipo de conocimiento y nuevas formas de organización social y políticas. Tenemos que juntarnos en algún lugar del mundo, una vez y muchas veces, armar redes, generar plataformas comunes. No debemos olvidar que en el campo adversario los poderosos si están organizados e imponen sus lineamientos en todas partes del mundo.

En resumen

Hemos iniciado un camino complejo, en el cual la conversación y el diálogo con el otro para la reconstrucción del mundo es lo fundamental. Pero no debemos olvidar que el cómo lo hagamos es esencial, porque aquí no se trata de buscar fórmulas para las "masas". Precisamente queremos rescatar la originalidad y la singularidad de la persona humana y de cada comunidad.

Tenemos todo el tiempo del mundo en la medida que nos vamos apropiando de nuestras vidas. La pregunta que queremos responder es ¿para qué quiero tiempo? ¿para vivir o morir? Si somos justos diríamos que para las dos cosas. Lo importante es que estos dos actos constitutivos de la especie tengan sentido para quién los vive.

Mas también sabemos que las respuestas no las encontraremos solos. Las preguntas y las respuestas las daremos con otros. Cuando nos encontramos con los demás comenzamos a construir un mundo basado en el respeto y el amor al prójimo, pero para ello necesitamos descubrir cómo es el otro, cuál es su historia, cómo se ha formado y no suponerlo, a partir de un rol, un oficio o una categoría social. Si nos damos el tiempo para descubrir a los otros, nos descubriremos a nosotros mismos en ese acto. Así sabremos quiénes somos, de dónde venimos, a dónde queremos ir y con quiénes.
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lunes, julio 28, 2014

La elección presidencial y el nacimiento de la comunidad virtual de la Católica

Hace algunos años atrás, en diciembre de 1999 se llevaba a cabo en Chile la elección presidencial y, el candidato de la Concertación de Partidos por la Democracia, el socialista Ricardo Lagos, veía cómo la oportunidad de ser   presidente del país se frustraba con el avance de su contendor Joaquín Lavín, representante de la derecha política, agrupada en el pacto Alianza por Chile. En tal ocasión, un grupo de profesionales, la mayoría pertenecientes a la comunidad de la Pontificia Universidad Católica de Chile, gente que participó en el movimiento estudiantil anti-dictatorial en la década de los ochentas, se reunieron en el mítico restorán "La Habana Vieja" en la calle Tarapacá en el casquete antiguo de Santiago, para recuperar antiguos lazos de amistad y sobretodo para apoyarse mutuamente para enfrentar la segunda vuelta presidencial, ya que el temor de que se instalará en el país un gobierno con las mismas características del regimen militar era evidente. Todos sabemos que Ricardo Lagos ganó la segunda vuelta y se convirtió en el Presidente de todos los chilenos y chilenas, otro día comentaré lo que esto me parece, pero esta introducción es importante para contar que en aquel encuentro, ocurrió algo más, una experiencia instalada en la intrahistoria de la gente, ese día comenzamos a escribir la historia de la generación de los ochenta de la UC...

Un año antes, yo había terminado mi libro "La Montaña", un poema transgenérico, que contiene trozos de poesía, relatos, cartas, y diálogos que personas vivas o muertas al lado de las cuales viví, amé, combatí y en ciertosaspecto morí... buscando fotos de los ochentas llegué a conversar con RicardoCarrasco Farfán, hoy en día director de programas de televisión, y que escribió, produjo y dirigió su obra prima, la película "Negocio Redondo", éste se interesópor mi libro y me pidió que se lo enviara por Internet, cosa que hice y olvidé... pasó un año y una noche de invierno me llama Ricardo y me dice que está con unos amigos leyendo mi libro y que están muy emocionados, porque éste le trae a la memoria vivencias que ellos creían olvidadas, rápidamente me propuso que hiciéramos una página web -pensé para mis adentros que el tipo estaba haciendo una oferta al vuelo y que probablemente al día siguiente olvidaría el asunto- La verdad es que después de un mes me volvió a llamar insistiendo en la propuesta. Efectivamente, creamos un proyecto que en suscomienzos se llamó "Proyecto Oriente" y que posteriormente se convirtió en larevista electrónica www.ciberokupa.cl
Este espacio con el tiempo se ha constituido en un Campus Oriente virtual, queha guardado los pensamientos de la generación, y que por momentos ha levantado los sentimientos filiales que un día construimos entre todos y todas...

La noche de encuentro en "La Habana Vieja" recogimos alrededor de 120 nombres y direcciones electrónicas que posteriormente incorporamos a la base de datos de la página web, al principio Ricardo usó sitios gratuitos, por lo que la URL de la página era larguísimo, posteriormente al ataque a las torres gemelas los buscadores instalados en los Estados Unidos que son los que ofrecen estosespacios gratuitos bajaron de la red todos aquellos sitios que publicaranartículos considerados "ofensivos" para la dignidad norteamericana. 

Al respecto, quiero decir que los editores del Ciberokupa solidarizamos con el pueblo norteamericano, pero al mismo tiempo abrimos un espacio de discusión acerca de por qué ocurrió este atentado, sobre todo abrimos un espacio para conocer la mirada del mundo del Islam acerca de la intervención norteamericana.. Durante 4 años, gestioné la comunidad del Ciberokupa, en ese tiempo nacieron bebés, murieron amigos, armamos campañas para donar sangre a gente que lo necesitaba, mientras estábamos a la espera que el mundo político nos volviera a ofrecer una oportunidad de participar masivamente en la vida cívica delpaís... pero me cansé, porque a pesar de que Internet y las herramientas de comunicación que poseen las plataformas TICs nos ofrecen un mundo en el que podemos vivir simultánemente vivencias emociales distintas y podemos ocupar instantáneamente más de dos espacios a la vez, usando las salas de chat –por ejemplo- la magia de la comunicación social sólo ocurre cuando una comunidad de personas apuestan sus vidas con un sentido similar, en otras palabras cuando todos y todas creemos que somos parte de algo más grande que nosotros mismos, algo así como el pueblo de Dios, la sociedad de la información, el Balhala, el Islam, el Mundo Libre...
A mí me ocurrió que me comencé a quedar solo, pese a todo lo que había escrito, pese a todo mi esfuerzo revisando la correspondencia diariamente, nadie más se incorporó a dicha tarea, de a poco Ricardo se fue concentrando en sus viajes, en su carrera y yo en la mía, las fuerzas se fueron concentrandoen el trabajo, en la proyección profesional, en las demandas de la pareja y los hijos, el cuerpo espiritual de la comunidad Ciberokupa se fue difuminando, haciéndose plúmula, entonces a fines de 2003 abandoné el proyecto. Peroocurrió algo insólito, desde esa fecha hasta ahora, la revista ha tenido alrededor de 1500 visitantes al mes, osea en los últimos dos años -durante los cuales no ha habido gestión alguna- el sitio ha recibido 36.000 visitas, no sólo de Chile sino de países de otros países del orbe.

Entre los textos más leídos se encuentran los trabajos de algunos y algunas de nuestras compañeras acerca de la generación 80 en Chile, que al parecer tiene sus correlatos en Argentina, México y países de Centro América, haciéndonos entender que problamente estemos ante un fenómeno continental, también están los textos de crítica literaria del escritor Miguel de Loyola, y la poesía de Mario Águila, poeta que, pese a su incesante labor de difusión en recintos universitarios, bares y clubes, aún no ha publicado libro alguno, quedando excluido de las Antologías de poesía chilena y, por cierto, están mis propios textos. Pero al parecer Dios y las TICs se dan la mano, ya que como ven el hecho de que exista este sitio permite a poetas, ensayistas, documentalistas o simples ciudadanos con capacidad de expresión buscar a través de este espacio los nexos con personas del mundo que aún no conocemos, pero que por alguna razón están conectados a nosotros por un hilo invisible...

Por mi parte, la experiencia con la comunidad del Ciberokupa, me motivó a introducirme en el mundo de las comunidades de aprendizaje, que vinculadas a las plataformas tecnológicas las llamamos "comunidades virtuales", con tal éxito que me correspondió el honor de dirigir el proyecto Creaula, que fue el segunto experimento financiado por el Ministerio de Educación para enseñar física a 3000 profesores a distancia usando una plataforma LMS, creando 71comunidades virtuales distribuidas a través del país, que usaron Internet para desarrollar sus actividades pedagógicas y de gestión.
A la hora del resumen, pienso que nada de esto hubiera sido posible sin unas ganas incontenibles de comunicarme con los otros y otras, con las personas que amo y siempre amaré, pero que por las limitaciones físicas de este tiempo y este espacio no puedo tocar ni abrazar, el Nuevo Mundo virtual me ha permitido llegar a mucha gente, entregar y recibir amor a manos llenas, dejar una huella para en el tiempo justo otros puedan seguir un camino que ha costado mucho abrir y que intenta enseñar el camino del encuentro con uno mismo y con ello el camino del universo.